Ana, 47 años
Ella trabaja en una oficina, tiene dos hijos y llevaba años sintiéndose exhausta, sin energía y con dolores de espalda constantes.
Había probado gimnasios, clases colectivas y rutinas de Youtube, pero siempre acababa dejándolo porque sentía que no avanzaba o que no tenía tiempo.
Un día, después de subir las escaleras de su casa y quedarse sin aire, pensó: «No puede ser que me cueste tanto algo tan simple.»
Cambio
En busca de ayuda, ella no quería un gimnasio, sino algo que le hiciese recuperar su energía y paliar los dolores para volver a sentirse bien. En Sano Dos Hermanas empezó su transición.
Su primera evaluación
Inicialmente lo quería era entrenar mejor, pero debido a su poca fuerza en piernas y core.
Proceso
Dos días por semana empezó a entrenar. Con movimientos básicos, cargas moderadas y mucha atención a la técnica. Se sintió muy acompañada y veía que cada semana podía hacer algo que antes no podía.
Los cambios que notó
A las seis semanas ya no tenía dolor de espalda. Subía escaleras sin esfuerzo. Dormía mejor, y sobre todo, se sentía capaz de todo.

«Pensaba que era demasiado tarde para empezar. Ahora sé que lo único que necesitaba era dar ese primer paso para poner a prueba mi dolor.»
